Entre tantas complicaciones y dificultades de mucha gravedad que hoy atravesamos, la pandemia del coronavirus ha venido  a definirnos prioridades dentro de nuestra agenda legislativa, y reclama trabajar con urgencia, acelerando tiempos y acercando horizontes que aun veíamos lejos.

Y este proyecto que aprobamos es un excelente ejemplo: la urgencia y la necesidad nos permiten tratar un tema que hace ya tiempo conversamos, y en ese sentido celebro que hoy podamos hacerlo definitivamente; dando un paso hacia adelante en la modernización y readecuación de nuestro sistema de salud.

Celebro el proyecto, celebro los acuerdos alcanzados y sobre todo que hoy demos este primer paso pensando en la urgencia, pero también en el futuro.  La tendencia hacia la despapelización no es sólo un aporte ambiental, es un aporte hacia la celeridad, la desburocratización, y sobre todo hacia la accesibilidad.

Y es sobre esto último que quiero poner el acento, la importancia de aprovechar este proyecto para garantizar la accesibilidad de toda la población argentina a la medicina, pensando sobre todo en las inequidades locales.

La idea de progresividad que este proyecto plantea debe estar pensada en un marco de igualdad de condiciones, de generar las herramientas para que todas las provincias del país logren equidad en sus servicios de salud, y que tanto las recetas digitales como la telemedicina debiliten los obstáculos que impiden a cientos de argentinos una atención medica en el momento necesario.

La pandemia nos ha conducido hacia un uso casi obligado de internet, modificando nuestros hábitos y costumbres; pero sobre todo, demandando recursos para aprovechar sus beneficios.

Aquí es donde a su vez comienzan a generarse disyuntivas, diferencias y con ello desiguales, que nosotros como legisladores no podemos obviar, poniendo en resalto que los niveles de conectividad y acceso a servicios de salud no son los mismos en Buenos Aires que en cualquier otro lugar del interior de nuestro país.

Y la Organización mundial de la salud lo menciona claramente: “Si bien hace tiempo se vienen promoviendo los beneficios de las TIC para la salud y se han observado importantes ventajas desde su adopción, es evidente que continúa la brecha digital, tanto dentro de los países como entre ellos.” A donde apunto con esto, es señalar que este proyecto es un paso muy importante, pero que lo es aún más, poder llevarlo a la práctica y que se verdaderamente útil para la población.

¿Cómo logramos esto? Por un lado, garantizando Conectividad: no solo es factible, sino también esencial, proporcionar acceso a las comunicaciones y a instrumentos de TIC, incluso en lugares remotos. Pero ello es solo una parte, porque la verdadera accesibilidad no sólo se da con conectividad sino con Capacitación, en tanto sin ese saber el potencial de los nuevos instrumentos digitales no servirá de nada.

Así las cosas, este proyecto debe enmarcarse en un contexto aun mayor, el de la coordinación federal de las actividades, la determinación de prioridades para la inversión, la garantía de equidad y la optimización del uso de recursos limitados, a través  de una política proactiva y efectiva en el territorio.

No debemos que olvidar que este es un paso de la cadena que implica que un paciente pueda recibir una atención a distancia y que pueda a su vez disponer de la medicación necesaria; pero aún hay otros eslabones de esta cadena que deben ser regulados y legislados con responsabilidad e involucrando a otros actores para mejorar realmente la vida de la sociedad en su conjunto.

Tanto las recetas electrónicas o digitales (en incluso la convivencia por un tiempo del sistema de recetas electrónicas y en papel), así como la habilitación de un sistema de tele asistencia en salud son propuestas oportunas y necesarias, para hoy, pero también para mañana.

En este sentido, es apenas darle un marco de formalidad normativa, es readecuar el ordenamiento argentino, pero necesitamos luego que el propio ejecutivo nacional se comprometa en una reglamentación inmediata y en un trabajo coordinado con las provincias para que los beneficios que esta ley promete sean reales y no una simple promesa.