Un país nos mira y espera decisiones, confiando en los acuerdos políticos necesarios para generar respuestas a la altura de las circunstancias. Una brecha que vuelve a extenderse, y nos separa la legalidad de la anomia. Hoy estamos en la Cámara de Diputados para exigir que se cumplan con las leyes y velar por las necesidades urgentes de nuestra población.

Detrás de un Congreso con puertas cerradas se esconde una oportunidad aprovechada por el oficialismo para dominar, anular el debate y desde allí generar una agenda propia vinculada a sus “urgencias”, más que a las necesidades reales.

Vinimos desde todos los puntos del país para trabajar y entendiendo que la única forma de continuar es ocupando nuestras bancas, por la ausencia de protocolos.

Pedimos coherencia ante todo. Una vez más el peronismo cordobés a través de sus diputados sostiene y ampara el atropello kirchnerista, avalando una sesión ilegal, dando la espalda a las reglas legislativas y permitiendo que el oficialismo sesione a su comodidad.

Queremos un Congreso funcionando, y la virtualidad sin protocolo no nos ofrece garantías para una labor legislativa seria y responsable, continuaremos nuestra labor presencialmente. Y por eso estamos acá.

Cuando se habla de la decisión política de cerrar la grieta, es una decisión de todas las partes, confiando en que habrá consenso verdadero a través de ejercer la Política. Pero en este momento el oficialismo no respeta los propios protocolos de la casa donde se crean las leyes.